LA FRAGUA
Cada día que pasa, es uno menos que queda
para que llegue la tan deseada regeneración del Psoe.
Una regeneración, sin la cual el partido
socialista está en peligro de defunción, por más que muchos se empeñen en
negarlo y no quieran verlo, porque a ellos no les convienen, son así de
cerriles.
Se aferran a las batallas -que no han sido
pocas- que este viejo y honesto partido, ha librado a lo largo de la historia
durante su azorada vida.
Preconizan a toda costa, que se tiene que
seguir manteniendo las arcaicas formas de hacer política de antaño.
Se basan en que, con esas políticas, lo
han encumbrado a lo más alto de los cielos socialistas, por tanto machacan y
remachacan una y otra vez, que se ha de seguir martillando sobre el yunque, el
mismo hierro.
No se dan cuenta, o no les conviene
dársela, que el yunque ya se ha cansado de recibir golpes sin sentido y que, el
hierro se les ha enfriado y que, los martillazos no surten el efecto deseado,
pues en frio es muy difícil modelarlo.
Tanto el yunque como el hierro han dicho…
¡Basta! ¡No admitimos más golpes gratuitos!
Por lo tanto, ya es hora de cambiar de
herrero, de martillo y hasta de hierros, aunque se siga usando el mismo yunque.
El herrero nuevo, debe poder golpear el hierro con nuevos bríos y tener buen
carbón, para poder poner el hierro de nuevo en incandescencia.
Solamente si el herrero, consigue poner el
hierro al rojo vivo, será capaz de modelarlo para que la obra de arte que se le
encomienda fabricar, luzca en todo su esplendor.
Por eso necesita este nuevo herrero, que
el yunque haga caso omiso, a los falsos golpes de los viejos herreros, ya que
esos golpes solo sirven para hacer ruido, sin que aporten ninguna filigrana
artística nueva al conjunto de la escultura.
Si el artista forjador que entre a liderar
la fragua, intenta seguir martillando el hierro frio, para continuar con la
obsoleta y desgastada escultura que, hasta ahora se viene exponiendo al
sometimiento del público, está condenado al más absoluto de los fracasos.
Claro que, los viejos herreros se resisten
a dar paso al nuevo, pues temen que este no les deje seguir aporreando el
hierro a su antojo.
Están tan cegados por haber soportado
durante tanto tiempo el resplandor de la fragua, que no son capaces de ver que,
si siguen por ese camino, van a tener que cerrarla definitivamente, ocasionando
un gran descalabro sin precedentes, no solo a todos los que han trabajado duro
durante los casi ciento cuarenta años que la fragua lleva funcionando y produciendo obras de artes
en forma de derechos sociales, de los cuales se ha beneficiado todos los
miembros de la sociedad a la que pertenecemos y por descontado, los viejos
herreros que, han sido los que mejor librados han salido en la obra de arte.
Lo más grave es que, si persisten en su
empeño, también están poniendo en peligro el futuro de las generaciones
venideras, por el egoísmo, de querer seguir siendo el herrero mayor, cuando ya
no tienen ni fuerza, ni ideas para acometer la nueva obra de arte que los
tempos nuevos demandan.
Tienen miedo a quedar arrinconados en
algún rincón sin que nadie se vuelva a acordar de ellos.
Una vez más se
equivocan, solo quedaran en el olvido si su conducta, no es la adecuada para
con los nuevos herreros, los viejos debemos ser capaces de aportar nuestra
experiencia y sabiduría, pero debemos de hacerlo con franqueza y lealtad, sin
interferir de ninguna manera en los planes e ideas de los que nos sustituyen.
Para llevar a cabo
la nueva obra de arte, se necesita un herrero que haya comprendido, el nuevo
rumbo que tiene que tomar la fragua, que no es otro que, el de renovar y
jubilar a todos los maestros viejos y a todos los que se empecinan, en seguir
aplicando los principios de la vieja escuela, estos oficiales tienen dos
opciones: O se reciclan bajo la dirección del nuevo maestro, o se retiran del
oficio y buscan su sustento por otros sitios, pero tienen que comprender que
las cosas han cambiado y que se han de aplicar las nuevas tecnologías imperante
en la sociedad.
Si no lo haces así, que tengan por seguro que
el vendaval de la nueva sociedad los arrastrara hacia el abismo, por más que se
empeñen en resistirlo.
Firmado:
Pera H.
Fecha:
15/04/2017
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