Una de las cosas que más intriga al ser humano, es conocerse a sí mismo, por eso uno de los habitantes del pueblo de Orfalase, le consultó a Al Mustafá sobre la forma más simple de conocerse a sí mismo.
Contestándole Éste que era bueno intentar conocerse a sí mismo, pero que no pusiera sus principios en una balanza, pues estos son como la flor del loto que se despliega en numerosos pétalos.
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