domingo, 18 de noviembre de 2018

ESCENA 2ª



 ESCENA 2ª
LOS NIÑOS DE LA ESCUELA 

Esta escena transcurre ya en donde pasé mi niñez.
Yo la recuerdo, aunque más bien vagamente, por lo que una vez más tengo que echar mano a lo que me contaba la abnegada y nunca bien ponderada, mujer que me llevó en su vientre una buena temporada y aun tuvo redaños para lidiar conmigo durante toda su vida y que me perdonaba y olvidaba todos los disgustos que yo le daba. 
¡NUNCA TE OLVIDARÉ, MAMÁ! 
Tendría unos tres años aproximadamente, ya había consumido la leche materna suficiente como para que mi madre decidiera que ya estaba bien de chupar de la teta.
  Así que empezó a alimentarme a base de “Maizena” que por lo visto era lo que en aquellos tiempos se les daba a los niños pequeños.
¡Debe ser por eso que me gustan tanto las “gachas” con torreznos, leche y miel!
Lo de la leche en polvo, potitos de cereales, fruta y otros preparados alimenticios por el estilo, no existían.
Vivíamos en la calle de los Bancos, casi al final, cerca del portozuelo”.
  
En esa calle y también casi al final, había una escuela a la que solo asistían niños.
Las niñas iban a otras escuelas solo para ellas, ya que no se permita que los niños y las niñas estudiaran juntos, ni jugaran juntos… ni nada de nada.
¡Las niñas no debían de mezclarse con los niños bajo ningún concepto!
No sé dónde iban aquellos niños cuando pasaban por la puerta de mi casa, solo me acuerdo de que me gustaba verlos pasar.
Iban en perfecta formación cantando con sus mochilas colgadas a la espalda, con una uniformidad y marcialidad digna del mejor ejército profesional.
Eran unos tiempos en los que toda tenía que ser uniforme y marcial.
Cuando se acercaba la hora en que solían pasar cada día, me ponía en el escalón de la puerta que siempre estaba abierta, a contemplar como pasaban cuando lo hacían imitaba sus canticos con mi media lengüeta con la que solo acertaba a decir…
¡Kikiki… Kakaka! Mientras me balanceaba hacia adelante y hacia atrás.
Ni que decir tiene, que cuando los niños habían pasado, me volvía hacia el interior de la casa a darle que hacer a mi señora madre, ¡Supongo…!



Autor: Pera H.

Fecha: noviembre, 2018

sábado, 17 de noviembre de 2018

ESCENA 1


ESCENA 1
¡HOLA, MUNDO!


En esta primera escena, trataré de contar como y donde vi las primeras luces y transcurrió mi niñez.

Es evidente que esta escena, la explico de oídas.

Me la contaba la mujer que me dio la vida, con voz embargada por la  emoción.

Me crie y crecí en un pueblo blanco, lleno de encanto de la provincia de Málaga llamado Gaucin y conocido por el sobrenombre de Balcón de la Serranía.

Sin embargo, mis primeras luces no fueron las de este pueblo.

Fueron las del vecino pueblo de Jimena de la Frontera, último pueblo de la provincia de Cádiz con la provincia de Málaga.

Mis raíces son gaditanas, toda mi familia lo es, a excepción de mi hermano que si es gaucinato y malagueño.

Así que soy gaditano de nacimiento y malagueño de crianza.

Se ve que un servidor de ustedes no tenía muchas ganas de venir a trapichear por estos lares, parece ser que me negaba en redondo a saludar al mundo, incluso se ve que me puse todo el rato de culo.

 ¡Me sentiría muy a gusto donde estaba!

Debido a mi insistencia de no aparecer, mis progenitores tuvieron que recurrir a la ayuda de un famoso médico que tenía su consulta en el pueblo vecino ya mencionado.


No es que viniera el médico a nuestra casa de gaucin, no, si no que fuimos nosotros, a donde estaba el médico, ya que mis abuelos vivían allí.

A mí me llevaron sin saberlo yo, si lo hubiera sabido igual me hubiera negado aún más a salir a oreo.

Pero mi madre ya había decido que tenía que salir y cuando una madre de aquellos tiempos se empeñaba en algo de nada valía llevarle la contraria.

¡De nada me sirvió el ponerme de culo!

Como ya no quedaba más remedio que salir de mi estupenda cueva, pues para darle que hacer a todos, se ve que lo primero que saqué fueron los pies.

Así que nací de pie y todo se me ha dado bien.

¡Vete tú a saber…! a lo mejor Los Pazos se inspiraron en mi nacimiento para componer su canción “Nací de Pie” 

Esa fue la primera escena de mi niñez, como curiosidad añadiré que sesenta y ocho años después mi nieto Eloi, a recurrido a la misma treta que yo poniéndose también de culo.

¡Tampoco le ha servido de nada…!

Ya lleva siete meses alegrándonos la vida.







Autor: Pera H.

Fecha: noviembre, 2018

ESCENAS DE MI NIÑEZ (INTRODUCCION)


ESCENAS DE MI NIÑEZ



En esta serie de relatos pretendo ir desgranando las escenas ocurridas durante ni niñez.

Aquellas cosas que te ocurren cuando eras niño y que se quedan en la memoria para siempre, por que la niñez es la época de la vida que vives con más alegría y felicidad, a pesar de que los de mi generación, carecíamos de muchísimas cosas que en estos tiempos parecen imprescindibles.

Cosas tan simples como tomarnos un vaso de leche, tener un tebeo, estrenar un chándal o unos “tenis” (zapatillas)… unos zapatos nuevos, un pantalón y un “Nike” nuevo…(chamarreta).

Eran hechos extrañísimos que solo ocurrían de manera excepcional y con ocasión de grandes acontecimientos.

Lo que nunca nos faltó, fue, las ganas de divertirnos, de pasarlo bien con los amigos y disfrutar del momento, sin preocuparnos de lo que viniera después, aunque fuera la regañina de mamá por llegar echo “un oso” habiendo salido impoluto de casa.



Autor: Pera H.

Fecha: noviembre, 2018


CASIDA DEL HERIDO POR EL AGUA




En esta casida el poeta universal nos habla de la muerte de un niño,  que muere entre la inmensidad de las aguas, o en las ciudades bombardeadas, con bombas implacables o con gases mortíferos, ciudades silenciadas por los efectos de las guerras. Ojalá el grito del maestro de poetas, llegue a todos los rincones del mundo y a los oídos de quienes son los responsables de la muerte de tantos inocentes.
¡Ojalá todos ellos quieran bajar al pozo para ver al herido por las aguas!

martes, 16 de octubre de 2018

A MI NIETO


A MI NIETO…

EN SU sexto MES DE VIDA



¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

Eres el clavel más primoroso y oloroso,

Que florece en el más bello jardín.

  Donde te cuidan con esmero

La más sensible y cariñosa jardinera,

Y el más hacendoso y amoroso jardinero.



¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

Tener en el jardín un clavel tan hermoso,

 Llena nuestros corazones,

De tanta dicha y gozo    

Que daríamos la vida, por Ti gustosos.



  ¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

Desde que llegaste

¡Nos has hecho tan feliz!

Que ya sería imposible

Vivir la vida sin Ti.



¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

Te esperamos con impaciencia

Y en los meses que llevas aquí

Nuestro corazón…

¡Muere ya de amor por ti!



¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

 Esa miradita tuya…

 De los luceritos del alba

Que adornan tu carita de angel,

Se ha clavado en mi pecho,

 ¡Como puñales de sangre! 


¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

Estar a tu lado… ¡Es tan maravilloso!

Escuchar tu risa…

Escuchar tu llanto…

Sentir el brillo de tu mirada,

Llena el corazón

¡De alegría y alboroto!


¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

Tu risa…

Suena como campanillas celestiales.

Al escucharlas…

El corazón se ensancha,

La emoción nos embarga

Y hasta la razón se marcha.



¡Ay, chiquitillo, chiquitillo, chiquitín…!

Que naciste en el mes de abril…

Tu llanto…

Suena como un trueno,

Al escucharlo…

Se nos encoge el corazón,

Que Tus lagrimas inunda.

La pena nos acongoja,

Nos llena de amargura,

Nos hace lloramos contigo
  • Y te arrullamos con mimo.
Autor: Pera H.

Fecha: 16/10/2018